Principio del Desequilibrio

El principio del desequilibrio desde el punto de vista del atacante consiste en crear una oportunidad de aplicar una técnica aprovechándose de la postura desestabilizada del adversario. Esto requiere la aplicación de los principios de la postura natural y de la no resistencia, por lo que podemos ver estos principios estrechamente relacionado.

Antes de poder usar de forma exitosa una técnica se debe estar en una posición donde el oponente se encuentre desequilibrado o esté momentáneamente inmóvil. Hay dos formas para conseguirlo: rompiendo el equilibrio cuando el adversario se mueve o aprovechándose de la inmovilidad en el instante en el que comienza o termina un movimiento.

Cuando una persona se mueve, en el primer caso, se tiene la oportunidad de desequilibrar particularmente cuando ataca, ya que se aplica una fuerza y puede hacerlo vulnerable. Si se tracciona cuando el oponente empuja (o se empuja cuando él tracciona), probablemente pierda el equilibrio. En el mismo momento, se debe retener el completo control del cuerpo y toda la potencia mientras el oponente está en una situación de debilidad y su potencia se encuentra momentáneamente reducida.

En el segundo caso, cuando una persona comienza un movimiento o justo lo termina hay una fracción de segundo en la cual se encuentra inmóvil dejándolo en una posición vulnerable incluso si se encuentra equilibrado. Esta inmovilidad también ocurre cuando el que está en proceso de desequilibrio, reacciona de forma natural para reequilibrarse y aumenta su tensión conporal, o cuando una persona se sorprende ante un movimiento inesperado.

No solo es una dificultad física para cualquiera aplicar una técnica durante un desequilibrio, sino que también es fundamental la pérdida de concentración. Por otro lado, mantener la postura, la movilidad y la presencia de la mente en estas situaciones, aumenta la oportunidad de aplicar una técnica.

Desequilibrar a un oponente hará siempre, a través de trabajo, más eficiente la técnica, independientemente del tamaño físico y la fuerza del oponente. Ambas oportunidades de romper el equilibrio requieren un correcto y sintonizado sentido del timing de anticipación o lectura de sus movimientos. Con un timing pobre, en el mejor de los casos, la técnica resultará ineficiente y, en el peor, resultará ser lanzado o apuñalado.

Nariyama, T. (2010), Basics. Aikido Randori (p. 5). Osaka: Shodokan.